EL TRAJE PRESTADO
Cuando encajas por fuera, pero no te sientes en casa por dentro.
Cuando vives desde lo que se espera de ti… y no desde lo que eres
Hay vidas que se ven bien…
Pero no se sienten bien.
Porque están construidas
Desde lo que se espera…
Y no desde lo que se es.
A veces no se nota de inmediato.
Por fuera, todo encaja.
Tú cumples.
Tú respondes.
Tú sostienes.
Pero por dentro hay una incomodidad fina,
Como una costura que roza.
Imagina que te pones un traje.
Elegante.
Perfecto.
Y aun así…
no es tuyo.
Fue hecho para alguien más.
Para otro cuerpo.
Para otra historia.
Te queda.
Pero no te habita.
Y como “te queda”, te convences de que deberías sentirte bien.
Entonces te adaptas.
Encajas.
Cumples.
Y lo haces tan bien
que nadie lo cuestiona.
Hasta que un día el cuerpo empieza a hablar.
No siempre con drama.
A veces con cansancio.
A veces con ansiedad.
A veces con una tristeza rara,
Como si estuvieras viviendo una vida correcta…
Pero no propia.
Ahí aparece una distinción que cambia todo:
Una cosa es elegir,
y otra cosa es cumplir.
Cuando vives cumpliendo,
la vida se ordena por fuera
pero se desordena por dentro.
Y no porque haya algo mal en ti.
Sino porque una parte tuya aprendió que pertenecer era adaptarse.
Que ser querida/o era encajar.
Que lo seguro era no incomodar.
Solo que ese costo es alto.
Porque cada vez que te pones lo que “queda bien”,
Se te queda adentro la pregunta que no se dijo:
¿Y yo dónde quedo?
Volver a ti no siempre empieza con decisiones grandes.
A veces empieza por darte cuenta.
Con nombrar la incomodidad.
Con el reconocimiento de que no todo lo que te queda bien… es para ti.
Si esto te tocó, no es porque estés “mal”.
Es porque reconociste una forma de vivir que se siente ajena por dentro.
Si esto resonó contigo…Hay procesos que no se resuelven solo con la comprensión. A veces necesitan ser acompañados.